¿Crueldad infantil o pasotismo adulto?

Hace unos días me di cuenta de lo crueles que pueden llegar a ser los niños, y no hablo del actual y temido bullying. No es que no lo supiera de antemano porque esa frase se repite mucho en nuestra sociedad, lo que ocurre es que nunca había palpado yo misma el porcentaje de crueldad que pueden llegar a manejar. Todo eso unido a que el afectado era un niño introvertido, tímido y al que le cuesta comunicar sus sentimientos, consigue crear una bomba cuya explosión es muy difícil de contener y yo, personalmente, he de decir que este niño y su familia que es la mía, ha sido muy afortunada.

No sé si narraros los hechos tal y como ocurrieron o tal y como yo los viví pero, en ambos casos, el resultado es el mismo: un niño que había sido objeto de burlas sin que nadie lo supiera y que ahora salía orgulloso de casa porque ya no era ese mismo niño.

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La historia

Eloy siempre ha ido a la misma escuela y nunca había tenido problemas en clase, ni con sus compañeros ni con sus estudios, hasta que un día un compañero de clase se enteró de que los padres de Eloy no estaban casados, algo que a priori no tiene importancia pero que aquel compañero utilizó contra nuestro protagonista diciéndole que su familia no era de verdad, que era de mentira. A él se unieron más niños y niñas del colegio y Eloy vivía en silencio una situación que le hacía mucho, pero que mucho daño. Por ese entonces Eloy tenía 5 años.

Tiempo después de este suceso, los padres de Eloy decidieron casarse por temas legales, cuando el niño contaba ya con 7 años, e hicieron una fiesta por todo lo alto, donde familiares y amigos celebraron el evento. El niño lo pasó divinamente pero tenía algo en mente toda la noche: a los fotógrafos, esos fabricantes de recuerdos que le darían la oportunidad de demostrar a sus amigos del colegio que, desde ese día, su familia “ya era de verdad”.

Para la boda fueron contratados dos profesionales, este fotógrafo de boda en Zaragoza, y este fotógrafo de bodas en Asturias, dos grandes profesionales que lanzaron miles y miles de flashes bajo la atenta mirada del pequeño.  Eloy, desde el día siguiente a la boda, lo único que hacía era preguntar a su familia “¿cuándo tendremos las fotos?”, pero nadie entendía la verdadera razón de aquella insistencia. Nadie menos él.

La semana pasada mi prima me pidió que fuera a por el niño al colegio porque tenía un compromiso laboral y no quería pedirle el favor a su madre que ya está muy mayor y a las cinco de la tarde, cuando Eloy salió del colegio, venía con una sonrisa de oreja a oreja y un sobre grande en la mano. En ese momento no le pregunté nada, sólo lo cogí en brazos y lo metí en el coche para ir a ver una película a casa hasta que le recogiera su madre, tal y como le había prometido. Sin embargo, al llegar a casa, viendo que no soltaba el sobre, le pregunté por su contenido y el pequeño más contento que unas castañuelas me dijo que se trataba de una foto de la boda. Me la enseñó, una imagen preciosa de él con sus padres el día de la boda delante del Ayuntamiento, donde se unieron en matrimonio. Le dije que era muy bonita y él, sin darle importancia a sus palabras, me dijo que se la había llevado a clase para demostrar a sus amigos que él ya tenía una familia. Obviamente volví a preguntar porque no entendía demasiado todo aquello y así fue como descubrí que el niño llevaba dos años sometido a las burlas de sus compañeros de clase porque “no tenía una familia”. Ni sus padres, ni sus profesores, ni el resto de la familia teníamos conocimiento de nada de esto y sólo a raíz de que saliera a la luz su madre entendió ciertos comentarios que hacía el pequeño en algunas ocasiones o aquellas rabietas que tenía de vez en cuando bajo situaciones muy concretas.

¿Es cruel decirle a un niño que su familia es de mentira? Puede que a nosotros nos parezca una minucia pero para un niño de entre 5 y 7 años puede ser todo un mundo y que se lo recuerden diariamente más aún.

Los niños pueden ser muy crueles sí, pero más miedo me da que nosotros, los adultos, no sepamos verlo a tiempo.