Hay que comer DE TODO

Hay cientos de artículos, tanto en Internet como en la prensa escrita y en revistas especializadas, que aconsejan a madres primerizas sobre qué alimentos deben y no deben comer los niños. Yo desde aquí quiero llamar atención a la calma. Tengo 38 años, de pequeña adoraba la pizza, los helados, las golosinas y las hamburguesas. Ahora, a ese gran menú habría que sumársele el kebab, pero más o menos la cosa no ha cambiado, y ¿sabéis qué? Siempre he estado muy sana.

Ahora hay que llevar cuidado con los conservantes, los químicos e insecticidas que se usan en los cultivos de frutas y verduras, con el gluten, los lácteos demasiado grasos, con el azúcar… al final lo único que vamos a conseguir con todo este miedo es que los niños sólo coman verduras ecológicas y que las madres estén en continua tensión pensando en qué productos deben utilizar para alimentar a sus hijos. Está claro que todos los excesos son malos. No podemos atiborrar a un niño/a dulces  ni darle de comer todos los días hamburguesas con patatas, pero relajémonos un poco con todo esto porque el gluten sólo ha de prohibírsele en su totalidad al niño que sea intolerante o alérgico, y el azúcar sólo al diabético.

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Pizza mediterránea

La pizza, por ejemplo, es un alimento que suele encantar a la mayoría de los niños, y más sana no puede ser. Lleva hidratos de carbono en la masa y, sobre ésta, podemos ponerle queso, tomate, jamón york, champiñones, bacon y hasta espinacas le he llegado yo a poner a mi hijo. No se trata de darle pizza todos los días para cenar, sino de comprender que no es tan malo que los niños tomen algún trozo de vez en cuando, y lo mismo pasa con casi toda la comida que, últimamente, está considerada insana. Pensad en las hamburguesas, tan malas según qué opiniones, y ahora pensad en el típico bocadillo español con un trozo de filete dentro del pan y una buena ensalada al lado para acompañar…. ¡Pero si es lo mismo! Coged un buen trozo de ternera, picadlo y haced una hamburguesa con él, asadlo y metedlo en pan redondo con un trozo de tomate, un poco de lechuga y algún trozo de pepinillo  y… ¡voila! Ya tenemos una hamburguesa sanísima.

La mayoría de los veranos vamos a visitar a los padres de mi marido que ahora residen en Mallorca, y las mejores noches para toda la familia son aquellas en las que vamos a cenar a esta pizzería en Palma de Mallorca y luego, al terminar, nos compramos una tarrina pequeña de yogurt helado de smooy y damos un largo paseo mientras nos la tomamos. ¿Qué puede tener esa noche de malo? ¿Nada? ¡Pues eso digo yo!

Tenemos que tranquilizarnos un poco con todo esto de comer de manera saludable porque para llevar una dieta equilibrada hay que comer DE TODO. ¿Es más sano comer una magdalena hecha en casa que una de bollería industrial? Por supuesto que sí, ¿Es más sano comer una hamburguesa con carne picada que hemos cocinado nosotros antes que una del McDonals? Pues claro, nadie duda de eso, pero tampoco podemos poner el grito en el cielo porque, de vez en cuando, el niño o la niña se coma un cruasán de chocolate o una hamburguesa del Burguer King. Tal vez lo que nos pasa es que no tenemos término medio, o amamos algo o lo odiamos, y eso lo hacemos con casi cualquier cosa.

Sea como sea nunca dejaré de decir lo mismo: hay que comer DE TODO.