La donación de óvulos

Son miles las parejas y mujeres solteras que a pesar de poner todo su empeño en tener un bebé no consiguen su objetivo. La naturaleza nos dotó a todas las mujeres de un sistema reproductor capaz de dar vida, un sistema complejo y hermoso que nuestro cuerpo es capaz de controlar, al menos la mayoría de las veces. Pero todo empieza a partir de un óvulo diminuto que crece a lo largo de un ciclo menstrual y eclosiona al final del mismo, un pequeño óvulo que puede ser el inicio de algo y que, a veces, no es lo suficientemente fuerte como para crear nada.

En Europa, una de cada seis mujeres tiene algún tipo de dificultad para quedarse embarazada y un gran porcentaje de ellas lo que necesita para conseguirlo es una ovodonación. Ser madres con óvulos de otra mujer es, para muchas, el último camino que conduce a la maternidad y por eso se agarran a esa posibilidad como a un clavo ardiendo.

En 2013 fueron transferidos más de 27.000 embriones procedentes de óvulos de donante al útero de mujeres que no pueden ser madres con óvulos propios, por eso es tan importante que nos ayudemos entre nosotras mediante un acto de solidaridad que hará feliz a muchas parejas que están intentando ser padres.

Hay muchísimas clínicas especializadas en reproducción asistida que cuentan con departamentos específicos de donación de óvulos donde las mujeres, como tú y como yo, podemos ayudar a otras mujeres a ser madres. Una de las redes de clínicas más importantes y reconocidas de nuestro país es IVI, que cuenta con centros en Valencia, Madrid, Barcelona, Alicante, Almería, Málaga, Las Palmas, Santander, Sevilla, San Sebastián, etc. Su proceso de donación es sencillo e indoloro:

  1. En una entrevista personal te explican cómo será todo el proceso de donación y resuelven todas las dudas que puedas tener sin ningún compromiso.
  2. Si estás de acuerdo con todo, empezarán a realizarte una serie de pruebas médicas que, además de evaluar tu óptima situación para ser donante, te aportan información sobre tu estado de salud:
    1. Prueba psicológica
    2. Análisis genétic
    3. Análisis de sangre
    4. Ecografía
    5. Exploración ginecológica
  1. Si los resultados de las pruebas con buenos planificarán la estimulación, que dura entre 10/12 días y consiste en preparar tus óvulos para el día de la punción.
  2. El día adecuado se realiza la punción funicular donde te extraen los óvulos por vía vaginal bajo una pequeña sedación. Es un proceso sencillo, seguro e indoloro, que dura unos 20 minutos. Una vez terminada, podrás seguir con tu vida normal (tras unas horas de reposo).
  3. Después de realizar la punción, permanecen en contacto para saber cómo te encuentras y asegurarse de que todo vuelve a la normalidad.

¿Cómo es el perfil de la donante?

La donante  tiene entre 18 y 35 años, con buena salud psicofísica y sin enfermedades genéticas, hereditarias o infecciosas transmisibles a la descendencia.

La edad media de las pacientes que recurren a esta técnica es de 38 años, ya que la tasa de resultados con óvulos propios desciende según avanza la edad, pero está recomendada de manera generalizada a a mujeres con mala calidad ovocitaria, bien por envejecimiento  como ya veíamos, o por daño en los ovarios causado por enfermedades como la endometriosis o tratamientos como la radioterapia o la quimioterapia. El porcentaje de éxito ronda el 65% si se transfieren dos embriones lo que, aunque no lo parezca, es muy alto, pues en una inseminación natural o un coito programado, el porcentaje de éxito jamás supera el 20%.

Donar un óvulo no tiene por qué suponer un gran problema. Puede que haya quien opine que la donante siempre se quedará con la duda sobre si finalmente nació un niño o niña que no conoce y que lleva su sangre, pero la realidad es que ese niño/a jamás habría nacido de otra manera y ese óvulo, que le dio vida, se habría perdido en otra menstruación. Eso es exactamente lo que tiene que pensar la donante, que esa vez, su óvulo no se ha perdido, y que le ha dado la posibilidad a otra mujer de ser madre y cumplir su sueño. Ahí está la clave de la solidaridad en este sentido, y en eso es en lo que debemos de pensar. Si no nos ayudamos entre nosotras ¿quién lo hará?