Las trastadas de los niños no tienen por qué ser un problema

Dado que hoy en día entre el trabajo, las tareas domésticas y las actividades es bastante normal quedar con los amigos dentro de casa y organizar una cena divertida para ganar algo de tiempo, es fácil que acabemos con un gran trabajo extra, sobretodo cuando se incluye también a los niños, ya que puede que sean unos angelitos pero es normal que las trastadas, cuando hay muchos juntos, vengan una detrás de otra.

En mi grupo de amigos, nos reunimos dos o tres veces al mes, alternando las casas, y llevando cada familia algo de cenar. Al final nos encontramos con mucha comida y bebida, y también con muchos niños traviesos, con ganas de sacar el papel de las paredes y ponérselo de capa en plan Superman.

Pero seamos sinceros, en ocasiones las cenas pueden ser bastante estresantes, ya que hay que dejar la casa preparada y limpia. Y siempre acaba todo patas arriba a la media hora, debido a que los niños se ponen a jugar con lo que pillan. En más de una ocasión, nuestro grupo de amigos, hemos hablado de cómo poder solucionar la situación, de manera que los padres cenemos tranquilos y los niños se diviertan.

La primera opción es encender la tele y poner los dibujos animados, o también dejándoles las consolas portátiles, bajo la amenaza de que, si se portan mal o hacen mucho ruido, se apagan las pantallas. Este no es un método muy útil porque al final acabarán acostumbrándose a comer con una pantalla encendida, y eso no es un buen hábito para su educación.

A raíz de una cena de Nochebuena, uno de mi hermana comentó como solventaba la situación en la que los niños se excitaban y se portaban como animales. También nos dijo que las trastadas muchas veces son indicativos de cómo actuar, y que no hay que enfadarse con los niños, sino que hay que hacerles ver las consecuencias de las acciones.

Ideas para tener calmar a los niños

Pues bien, lo primero de todo y más importantes, es introducir a nuestros hijos en la reunión. Normalmente los padres nos cargamos con todo el trabajo, y lo hacemos compaginándonos con nuestra pareja o amigos. Pero si introducimos a los niños en la toma de decisiones, escuchando que tienen que decir, cambiaremos la forma en la que afrontan la cena. Un ejemplo de esto es darle la opción a nuestros hijos de elegir y preparar que vamos a cenar. Esto además provoca que los niños estén atentos a si a los demás les gusta la comida o no.

Otra manera de hacer que los niños están más calmados podemos implantar tradiciones, tanto en las cenas con amigos como con la familia. Por ejemplo, al igual que decidimos en familia que vamos a cocinar, podemos elegir como decorar la mesa. Podemos introducir elementos creativos realizados por nosotros mismos, dando un toque personal y especial a la mesa. Y a la hora de prepararnos la cena, podemos dejar que los hijos elijan la ropa que se van a poner, así estarán cómodos durante la cena.

Aun así, los niños son niños, es decir, van a seguir haciendo sus travesuras (como todos las hemos hecho) De hecho, en una de las cenas que organizamos con amigos, los niños rompieron unas copas por error, y hubo un gran silencio porque pensábamos que el dueño de la casa iba a enfadarse. Pero empezó a reírse de la trastada por lo graciosa que fue. Y nos dijo que hoy en día no hace falta gastarse un dineral para tener unas buenas copas de vino, ya que con empresas como Giona Premium Glass puedes renovar todas las copas y vasos de manera sencilla. Cuentan con vasos para whisky, copas para cóctel y mucho más.

Para finalizar, hemos visto que para hacer que nuestras reuniones con amigos, entorno a una mesa, sean más tranquilas y divertidas, hay que hacer que los niños se involucren en ella y que trabajen para hacerla mejor. A pesar de que en ocasiones los niños hagan de las suyas.