¿Pescado? Buah, qué asco…

El día que mi hijo se coma un filete de pescado sin rechistar monto una fiesta por todo lo alto. No sé vosotros pero mis hijos no quieren ver el pescado ni en pintura, y por más que intentaba convencerles de que está bueno me seguían mirando con cara de asco y negando con la cabeza, hasta ahora. La semana pasada conseguí que comieran pescado, sin rechistar y pidiendo más ¿Queréis saber cómo?

El sushi es un plato japonés basado en arroz cocido abobado o macerado, pescado, verduras o marisco. Jamás se  me habría ocurrido ponerles un plato de sushi delante a mis hijos, más que nada porque nunca habría pensado que se lo fueran a comer, pero unos amigos nos convencieron de ir a cenar a Enso Sushi, un restaurante selecto cuyos platos son todo un manjar que llevarse a la boca.

Como pensábamos que los niños no iban a cenar nada allí, salimos por la tarde a pasear, y sobre las ocho merendaron en una hamburguesería de la zona mientras los adultos nos tomábamos una cerveza. A las diez de la noche ya estábamos todos sentados a una mesa redonda preciosa en el restaurante, que tiene una decoración muy cuidada, y con los niños amenazados: “Si armáis follón u os portáis mal estaréis sin televisión toda la semana”, les dije.

La verdad es que se portaron bastante bien, no puedo quejarme en ese sentido, pero cuál fue mi sorpresa cuando Ana, la pequeña, empezó a preguntarme por la comida conforme los camareros traían las bandejas. Supongo que le llamaba la atención los colores o las formas de los alimentos y por eso no cesaba su curiosidad. En ningún momento le dije que era pescado, más que nada porque tampoco pensaba que quisiera probarlo, pero me pidió, y yo le di a probar.

Pensaba que me pediría la servilleta para escupir, pero se tragó el bocado entero y me pidió otro más, de otro sabor me dijo (qué graciosa). Eso llamó la atención de mi hijo mayor, Juan, y le pregunté si quería probar, a lo que asintió repetidamente. Al final, acabamos teniendo que pedir una bandeja más porque les gustó tanto que comieron varias porciones y yo, lógicamente, alucinaba en colores.

Sushi, la respuesta a tus plegarias

Los niños comen muchas veces con los ojos, pero no había pensado hasta qué punto el colorido del sushi podría ser tan llamativo como para conseguir que comieran pescado sin rechistar, y el caso es que funciona. De hecho, los expertos, entre los múltiples trucos que aconsejan para conseguir que los niños coman pescado, proponen ofrecerles sushi, que tan de moda está ahora.

Hay quien afirma que dar de comer esta comida tan “especial” a los niños no es recomendable, sobre todo antes de los 7 u 8 años. Yo no soy experta pero… ¿no comen sushi los niños japoneses desde su más tierna infancia y podemos decir que tienen una salud de hierro? ¿Por qué nos empeñamos en sobreproteger tanto a nuestros hijos? No digo que tengamos que darles lo primero que se nos ocurra, pero tampoco es necesario tratarlos como si se fueran a romper. Supuestamente han dado la voz de alarma por el anisakis y por la cantidad de mercurio que contienen algunos pescados y lo entiendo, pero hasta cierto punto.

No voy a darle a mi sobrina de tres años un trozo de sushi pero ¿por qué no dárselo a mi hija de 7 años que come de todo y sabemos que no tiene alergias alimenticias a nada, o a mi hijo de 9 años? Hay que tener cuidado, sí, pero no creo que sea necesario ser extremista.