Premia a tu hijo con una mascota

La mayoría de los niños sueñan con tener una mascota propia con la que poder jugar y pasear, y lo cierto es que son muchas las ventajas de tener un animalito en casa durante el desarrollo y la educación de los más pequeños. Además de la diversión y la felicidad que les aportan, pueden bajar el nivel de estrés de los habitantes de la casa y además contribuir a que con los paseos cualquiera de nosotros practique más ejercicio y sea menos sedentario.

Entregarle una mascota a un niño significa ofrecerle un amigo leal e incondicional que además e relajará, ya que muchos llegan del colegio con gran energía y les cuesta descansar y tener momentos más tranquilos. De hecho, el efecto de las mascotas es tan grande que se dice que sus dueños acuden menos al médico e incluso tienen menor nivel tanto de presión arterial como de colesterol, lo que lleva a controlar las enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, la amistad que otorga un animal en casa hace que sus dueños se sientan menos solos, que es uno de los males que tienen nuestros niños en esta sociedad desde que la mujer se incorporó al trabajo y son ambos progenitores los que están fuera de casa todo el día.

Por otro lado, las mascotas animan a sus dueños a la actividad deportiva gracias a sus paseos, que son obligados. Por ejemplo, en los días de invierno en los que llueve o hace frío, un perro no puede pasar de bajar a la calle durante al menos unas dos o tres veces al día, por lo que obliga a sus dueños a desperezarse, quitarse el pijama y  salir de casa. Una vez fuera, da lo mismo pasar 15 minutos de paseo que 20, así que estas personas al cabo del año realizan mucho más ejercicio que los que no tienen mascotas. Asimismo, los fines de semana o cuando más tiempo libre tienen, aprovechan para salir a espacios abiertos para que sus perros corran, por lo que el desempeño es todavía mayor.

Muchas veces, en estas salidas los dueños conocen a más gente con animales que salen también a pasearlos y fomenta la socialización entre los mismos, algo que puede ayudar a nuestros niños si son tímidos y les cuesta relacionarse con otras personas. Sólo con el acercamiento entre dos perros de dos personas diferentes, es fácil entablar conversación con el otro dueño. Incluso puede darse también con personas que no tengan mascota y simplemente quieran acercarse a saludar a la nuestra o jugar con ella. Es muy sencillo hablar cuando ya tenemos un tema de conversación que seguro gusta a ambas partes.

En relación con estos paseos, aparece otra de las ventajas para los más pequeños de tener un animal en casa: la disciplina. Esta se extiende a muchos más ámbitos de la relación entre los niños y sus mascotas. Deben tener presente que tener un perro implica sacarlo a pasear en unas horas determinadas aunque a ellos les apetezca más en ese momento hacer otras cosas como jugar a la consola. Además, las comidas son también sagradas para estos animales, así que han de estar pendientes de que no se salten ninguna y, asimismo, cambiarle el agua con asiduidad para que tengan bebida fresca. Las vacunas y demás cuidados veterinarios son una obligación y no son nada baratos, así que podemos también inculcarles el ahorro mediante el objetivo de pagar las necesidades médicas de sus animales.

Como veis, son muchas las ventajas de ofrecerle un perro o cualquier otra mascota a un niño. Desde este artículo lo vamos a relacionar con otra ventaja más: el ofrecerle la mascota a cambio de que haga algo que tanto le cuesta como pueden ser los deberes o cepillarse bien los dientes. Desde las clínicas dentales como Centre Dental Basté nos recuerdan la importancia de hacer un buen cepillado de dientes para mantener la higiene bucal y prevenir enfermedades. Pues para este tipo de cosas que a los niños se le hacen más cuesta arriba, podemos proponerles el trato de traer una mascota a casa a cambio de que ellos lleven a cabo aquello que nosotros creemos que es beneficioso para ellos. Así, sin darse cuenta, saldremos ganando dos veces, con las ventajas de tener una mascota en casa y logrando nuestro objetivo de que el niño acate determinadas buenas costumbres para su vida.

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