Una lacra con la que hay que acabar

El acoso sexual es una de estas lacras que tiene nuestra sociedad y que por desgracia parece no tener fin. Hay que estar preparado siempre y no solo afecta a las mujeres, también con mayor frecuencia a los hombres.

Estamos ante un tipo de maltrato que a la sociedad parece que de alguna manera le cuesta identificar. En nuestro bloque hará un par de meses que tuve que ayudar a una vecina mía con un episodio de acoso sexual. Sabedora de que su jefe no hacía más que acosarla en el trabajo y del miedo que tenía de que se enterara el marido, le dije que no tuviera miedo y que denunciara el caso. Ella era reticente, pero le dije que visitara a Durán y Durán Abogados, que son especialistas en acoso sexual.

Fuimos las dos y nos contaron que el acoso sexual se suele producir en un 87% del entorno laboral. Lo que busca este comportamiento es abusar, amedrentar y humillar a la víctima del acoso, por lo que crea un ambiente laboral de gran intimidación que suele atentar contra la dignidad de las personas.

Realmente no es una conducta de un solo tipo que sea fácil de detectar, es un cúmulo de otras influencias. El carácter sexista en sus manifestaciones es más que evidente, con bromas, comportamientos físicos o roces que pueden pasar a ser de una humillación moral y física grave.

Consultar y apoyarse en especialistas la mejor solución

En Durán y Durán Abogados nos aconsejaron como especialistas en acoso sexual que no dejase pasar el tiempo y denunciase el acoso ante cualquier indicio que se viera. Ellos la verdad es que se portaron magníficamente y la hicieron sentirse segura en sus posibilidades, algo que en un episodio de este tipo es muy necesario.

Las cifras son muy serias, ya que dos de cada cinco mujeres han declarado sufrir acoso sexual en el ámbito laboral. Todo esto valió para que al final cesase el acoso e incluso aquel empleado tuve que dejar el empleo.

En este caso tuvo suerte, pero hay muchos otros casos donde por desgracia no ocurre lo mismo y tienen que soportar malos momentos, intimidaciones, y ese acoso que puede después canalizarse en depresiones, ansiedad y demás enfermedades que muestran la cara más negra del acoso en el trabajo.

Lo que está claro es que en todos los ámbitos posibles hay que luchar para que esto se acabe, empezando por la educación desde el colegio. Esta es la única manera en la que podemos tener un mundo mejor y bastante más justo para así no tener que ver cómo año tras año siguen aumentando las cifras de acoso sexual.

En el plano positivo, se podría decir que las cifras también aumentan porque cada vez la población está más concienciada en denunciar este tipo de comportamientos y desde luego que en los bufetes de abogados como en el caso de Durán y Durán están concienciados hasta el punto de tener abogados especializados en un tema como este que como podemos ver, en ocasiones puede ocasionar auténticos traumas y situaciones incómodas.