Actividades familiares

Actividades familiares

En unos días estará aquí el puente de todos los santos, unas mini vacaciones para los más pequeños que últimamente se relacionan con el Halloween estadounidense que, poco a poco, hemos ido adoptando también en nuestro país. Después llegará el puente de la constitución, en diciembre, y poco después de la Navidad. Al final, en pocos meses, aunamos muchos días de “vacaciones” con los más pequeños que debemos llenar de actividades en familia, al menos si queremos disfrutar de esos días junto a ellos. Por eso, hoy os traemos algunos consejos, trucos y actividades que podéis plantear en esos días tan especiales.

Ante el buen tiempo las posibilidades se amplían, podemos ir a la playa o a la piscina, podemos hacer picnic en el campo, podemos salir a los parques a jugar… ¿pero y qué pasa en invierno? ¿Acaso no hay actividades que podamos hacer en invierno? Es un caro error creer que las actividades al aire libre han de acabarse con la bajada de las temperaturas, de hecho podemos seguir accediendo a ellas a través de agencias especializadas.

En Ocio Aventura Cerro Gordo nos han asegurado que, al igual que ellos, muchas otras agencias de deportes de aventura cuentan con actividades para el invierno, tales como senderismo, vías ferratas, paintball, tiro con arco e incluso carreras de orientación por lo que no deberíamos limitar este tipo de experiencias al verano. Reconocen, no obstante, que el rafting u otras actividades como Kayak es mejor no realizarlas en invierno con niños a pesar de usar neopreno pues son más proclives que los adultos a acatarrarse y coger resfriados.

Actividades para el Invierno

Ahora bien, dejando a un lado el tema de las actividades deportivas al aire libre, podemos programar otro tipo de actividades invernales para toda la familia.

Creando historias: La imaginación de los niños es portentosa y potenciarla, desde pequeños, es muy beneficioso para ellos, sobre todo, porque activamos su creatividad. Por ello, la actividad “creando historias” que os proponemos consiste en la creación de cuentos infantiles en conjunto. La historia puede ser narrada por un adulto si el niño es muy pequeño y podemos pedirle que haga los dibujos del cuento, pero también sería muy interesante que ellos iniciaran la historia para continuarla nosotros o viceversa.

Manualidades: Todos sabemos que hacer manualidades con niños supone dejar el salón, la oficina o el dormitorio lleno de plastilina, purpurina o pintura de dedos, pero estas actividades aportan tanto que merece la pena pasar luego por el momento limpieza. Podemos dibujar, crear collares con pasta, pintar sal con tiza y hacer botes de colores o incluso si tenemos acceso a alguna caja grande de cartón, pintarla y decorarla para crear un castillo de dragones y princesas.

Juegos de Mesa: Yo he llegado a jugar al Jenga con una niña de tres años así que podríamos decir que, a partir de esa edad, ya hay juegos de mesa que podemos utilizar en familia. Cuando los niños son un poco más mayores podemos empezar a jugar al Monopoly, a las cartas e al Tabú, todo un acierto para cualquier tarde de domingo.

Bailar y cantar: No a todos, pero a la gran mayoría de los niños y niñas les gusta cantar e inventar bailes así que ¿por qué no hacerlo en familia? Puede que fuera esté lloviendo pero si apartamos los muebles del salón y ponemos música podemos hacer un poco de ejercicio mientras reímos y lo pasamos bien ¿o no?

Visitas culturales: Hay quien ve un museo como un castigo y una biblioteca como un martirio pero la realidad es que los museos y las bibliotecas proyectan actividades infantiles y familiares de manera asidua. Y aunque no fuera así, todo depende de los ojos con los que mires la exposición que estén viendo. Tal vez, si le explicas a tus hijos lo que son los fósiles como si fuera un cuento de aventuras con dinosaurios y meteoritos verán la exposición de fósiles del museo municipal con otros ojos.

Ver una película en familia: Aunque eso de ver películas está muy sobrevalorado y no debería hacerse tanto, cuando se trata de ver una película a la semana y en familia la cosa cambia porque el cine, en sí, no es malo, sino más bien todo lo contrario. Lo que sí es malo es permitir que los niños pasen horas delante del televisor y mucho más si lo hacen sin la supervisión de un adulto. Ver “Mary Poppins” un viernes por la noche