Aumentan los divorcios

Aumentan los divorcios

Está claro que el confinamiento que hemos vivido en medio planeta está haciendo estragos en muchísimos aspectos pero dejando a un lado del tema económico y laboral, la realidad es que son las familias las que más problemas están teniendo que solventar. Por un lado, de siempre se ha sabido que cuanto más tiempo pasa una pareja junta, más posibilidad de discusión se crea, pero si a eso le añadimos la crispación que hay en el ambiente debido al agobio del confinamiento y sumado a que muchas personas están con los nervios a flor de piel por culpa de la economía y el trabajo, el resultado que obtenemos es un cóctel molotov.

En esto, como en casi todo lo referente al Covid19, China nos lleva ventaja, tanto porque han sido los primeros en sufrir la pandemia como porque son los primeros en buscar soluciones a los problemas que se crean, y por eso podemos echar un ojo a la situación actual de los matrimonios chinos para comparar un poco la situación salvando las distancias. ¿Y sabéis qué? Pues que en China, por supuesto, han aumentado los divorcios debido al confinamiento.

Y es que de todos es sabido que la mayoría de divorcios en nuestro país, así como en otros, ocurren después de las vacaciones de verano o en Navidad debido a que es cuando más tiempo pasan las parejas juntas en casa. Si a eso, que ya de por sí en un hecho, le sumamos la idea de que en esos casos la pareja podía salir a la calle y ahora no lo ha hecho durante, al menos, 60 días, el resultado final tiene que ser, obviamente, muy superior al porcentaje de divorcios de años anteriores.

Por eso los abogados familiares temen una avalancha de divorcios en cuanto esto haya pasado y piden calma y paciencia.

La búsqueda del abogado

Antes de nada debemos saber que si el divorcio es de mutuo acuerdo y no hay hijos en común, se puede conseguir un divorcio en menor tiempo y con mucho menos gasto, pero si tenemos hijos o si el divorcio no es de mutuo acuerdo la cosa se complica y mucho más en esta situación actual. Y es que muchos se preguntan dónde pueden conseguir un buen abogado familiar en este momento. Pues bien, en Tu Appbogado aseguran que hoy en día podemos localizar bufetes especializados de forma online y hacer incluso ciertos trámites sin necesidad de desplazarnos hasta las oficinas de los mismos. Ahora bien, para evitar caer en algún tipo de timo hay que asegurarse de que el abogado que contratamos está colegiado y de que la web a la que accedemos para buscar información sobre el bufete es real.

Para asegurarse podemos buscar sellos de confianza reconocidos en Internet e incluso llamar por teléfono a esas empresas que ofrecen su sello de confianza para asegurarnos de que esa web forma parte de su red y no es una falsificación. Lógicamente buscar opiniones online, ya sea en la ficha de Google My Business o en cualquier web donde los usuarios pueden comentar libremente es algo más que recomendable.

Los psicólogos, por su parte, piden calma. Nos explican que es una situación excepcional y que aunque ahora pasemos demasiado tiempo discutiendo en familia, la realidad es que cuando llegue la normalidad todo cambiará si hemos podido mantener la calma.

En España, el 55% de los hogares está ocupado por parejas: es decir, unos 20,4 millones de personas que ahora mismo están confinadas juntas. Día, tarde y noche. De lunes a domingo. La convivencia impuesta por el coronavirus está poniendo a prueba la estabilidad de muchas relaciones, y los psicólogos de pareja reciben con el paso de los días cada vez más consultas sobre cómo pasar el trance sin acabar tirándose la casa a la cabeza. ¿Y qué consejos nos pueden ofrecer? Pues  por lo visto es más valioso es el respeto  la individualidad y a la intimidad, es decir, que aunque vivamos en la misma casa y estemos juntos 24 horas al día, debemos tener momentos en los que cada miembro de la familia decida aislarse en un espacio diferente.

En ese tiempo podemos leer, ver una película que nuestra pareja no quiere ver, descansar, practicar algún hobby que podamos tener como la pintura o hacer manualidades, etc. De lo que se trata es de respetar el espacio del otro y no invadirlo continuamente a todas horas. De hecho, aunque haya días en los que no nos apetezca estar solos, lo ideal es que siempre haya un rato en el que nos obliguemos a vivir la soledad, por poco tiempo que sea.