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Los niños también han de aprender a limpiarse la lengua

Cuando educamos a un niño en mantener una higiene bucodental adecuada, en muchas ocasiones (por no decir, en todas) tendemos a olvidar que la limpieza no solo radica en mantener limpios los dientes.

La lengua también forma parte de la zona bucodental de nuestro cuerpo y, como tal, también ha de mantenerse limpia para evitar que las bacterias se filtren y podamos ponernos enfermos. Por lo tanto, otra parte importantísima de los padres radica no solo enseñar a sus hijos a limpiarse los dientes correctamente, sino a cómo se limpia correctamente nuestra lengua.

 

La lengua contiene un gran número de bacterias

La lengua, y cito textualmente de una página experta, “es un órgano muscular móvil situado en el interior de la boca, con funciones digestivas, respiratorias, lingüísticas y sociales”. Además de las funciones físicas que te acaban de enumerar, es bueno saber que la lengua también alberga una comunidad diversa de microorganismos, incluidas bacterias.

La boca, incluida la lengua, proporciona un ambiente ideal para el crecimiento de bacterias debido a su temperatura, a su humedad y a su disponibilidad de nutrientes. Estas bacterias son parte de lo que se conoce como microbiota oral, que es el conjunto de microorganismos que colonizan la boca de manera normal y estable.

 

Se estima que en la boca coexisten alrededor de 700 especies diferentes de bacterias.

Estas bacterias pueden variar en su tipo y cantidad de una persona a otra debido a diversos factores, como la higiene bucal, la dieta y la genética. Algunas de estas bacterias son beneficiosas y desempeñan un papel importante en mantener la salud bucal, mientras que otras pueden ser muy perjudiciales para nosotros y contribuir a enfermedades orales.

La lengua, en particular, ofrece una superficie rugosa e irregular donde las bacterias pueden adherirse y crecer. Los surcos y papilas linguales proporcionan un entorno ideal para que las bacterias se acumulen y formen biopelículas, que son comunidades microbianas estructuradas y adheridas a una superficie.

Estas biopelículas pueden contener millones de bacterias y formar una capa en la superficie de la lengua conocida como biofilm lingual. Este no solo está compuesto por bacterias, sino que también puede contener hongos, virus y otros microorganismos. Estos microorganismos interactúan entre sí y con las células de la lengua y la saliva, creando un entorno dinámico y complejo. Además, algunos de estos microorganismos pueden producir metabolitos y compuestos volátiles que contribuyen al aliento maloliente.

Es importante tener en cuenta que mantener una buena higiene bucal, que incluya la limpieza adecuada de la lengua, puede ayudar a controlar el crecimiento bacteriano y prevenir problemas orales. El cepillado regular de la lengua, junto con el cepillado de los dientes y el uso de enjuagues bucales, puede ayudar a reducir la carga bacteriana y mantener un equilibrio saludable de la microbiota oral.

 

La correcta limpieza de la lengua

Limpiar correctamente la lengua es parte importante de una buena higiene bucal. Aquí tienes un paso a paso para realizar esta limpieza de manera adecuada:

  • Prepara los utensilios: Necesitarás un limpiador de lengua o un cepillo de cerdas suaves. Se pueden encontrar en tiendas de productos para la higiene bucal. Si utilizas un cepillo de dientes, asegúrate de que las cerdas sean suaves para evitar irritaciones.
  • Enjuaga la boca: Comienza enjuagando tu boca con agua para eliminar cualquier residuo suelto y refrescarla.
  • Coloca el limpiador o cepillo: Si estás utilizando un limpiador de lengua, sostenlo con ambas manos y colócalo en la parte posterior de la lengua. Si usas un cepillo de dientes, puedes humedecerlo y luego colocarlo en la lengua.
  • Raspa o cepilla suavemente: Aplica una ligera presión hacia adelante y, con movimientos suaves, raspa o cepilla la superficie de la lengua desde la parte posterior hacia la punta. Evita presionar demasiado fuerte para evitar dañar los tejidos.
  • Enjuaga el limpiador o cepillo: Después de cada pasada, enjuaga el limpiador o cepillo con agua para eliminar los residuos y bacterias recolectados.
  • Repite el proceso: Realiza varias pasadas desde la parte posterior hacia la punta de la lengua, cubriendo toda su superficie. Asegúrate de limpiar tanto los lados como la parte superior de la lengua.
  • Enjuaga nuevamente: Después de limpiar toda la lengua, enjuaga bien tu boca con agua para eliminar los residuos y bacterias que se hayan soltado durante el proceso.
  • Limpia el limpiador o cepillo: Finalmente, asegúrate de limpiar a fondo el limpiador de lengua o cepillo de dientes utilizado. Puedes enjuagarlo con agua y, si lo deseas, puedes aplicar un poco de jabón suave para eliminar cualquier bacteria remanente. Déjalo secar completamente antes de guardarlo.

En la Clínica Dental Víctor del Canto nos dicen que “la limpieza de la lengua debe realizarse de manera suave y sin provocar molestias o irritaciones, y que, si experimentas algún dolor o malestar durante el proceso, hay que detener la limpieza y consultar a tu dentista”.

La limpieza de la lengua debe ser parte de tu rutina diaria de higiene bucal, junto con el cepillado regular de los dientes, el uso de hilo dental y enjuague bucal. Mantener una buena higiene bucal ayuda a prevenir problemas como el mal aliento y las enfermedades orales.

 

¿Qué enfermedades pueden surgir en nuestro organismo por no limpiar nuestra lengua?

Para no llegar a esto, te recomendamos tener una correcta limpieza en tu lengua… y enseñar a tus hijos a llevarla a cabo también.

  • Halitosis (mal aliento): La acumulación de bacterias y restos de alimentos en la superficie de la lengua es una de las principales causas del mal aliento. Las bacterias presentes en la lengua descomponen los restos de comida y liberan compuestos volátiles de azufre, que producen un olor desagradable. Una limpieza inadecuada de la lengua permite que estas bacterias se multipliquen y produzcan más compuestos malolientes, lo que resulta en halitosis crónica.
  • Gingivitis: La gingivitis es una inflamación de las encías causada principalmente por la acumulación de placa bacteriana. La lengua, al ser un reservorio de bacterias, puede ser una fuente de infección para las encías. Si no se limpia correctamente, las bacterias pueden migrar desde la lengua a las encías, desencadenando una respuesta inflamatoria. Con el tiempo, la gingivitis no tratada puede progresar a una enfermedad periodontal más grave.
  • Caries dental: Las bacterias presentes en la lengua pueden contribuir a la formación de caries dental. Estas bacterias descomponen los carbohidratos de los alimentos y producen ácidos que dañan el esmalte dental. Si la lengua no se limpia adecuadamente, las bacterias y los ácidos pueden adherirse a la superficie de los dientes y contribuir al desarrollo de caries.
  • Infecciones orales: La acumulación de bacterias en la lengua puede aumentar el riesgo de infecciones orales, como la candidiasis oral. La candidiasis es causada por un crecimiento excesivo de hongos del género Cándida en la boca. La lengua, en particular, puede ser un sitio propicio para el crecimiento de estos hongos si no se mantiene limpia. Los síntomas de la candidiasis oral incluyen manchas blancas en la lengua y en la boca, sensación de ardor y alteraciones del gusto.
  • Placa dental y cálculos: La falta de limpieza adecuada de la lengua puede contribuir a la acumulación de placa bacteriana en los dientes. La placa es una película pegajosa compuesta por bacterias, restos de alimentos y saliva. Si la placa no se elimina, puede mineralizarse y convertirse en cálculos dentales o sarro. Estos depósitos duros son difíciles de eliminar sin la intervención de un profesional dental y pueden provocar inflamación de las encías y enfermedad periodontal.
  • Estomatitis: La estomatitis se refiere a la inflamación generalizada de la mucosa oral. La acumulación de bacterias en la lengua puede irritar y dañar la mucosa, lo que puede desencadenar una respuesta inflamatoria y causar estomatitis. Esta condición se caracteriza por llagas, úlceras o lesiones en la boca, lo que puede causar molestias y dificultades para comer y hablar.
  • Abscesos linguales: Si las bacterias penetran en los tejidos profundos de la lengua, pueden causar la formación de un absceso. Un absceso lingual es una acumulación de pus en el tejido de la lengua, lo que provoca inflamación, dolor y dificultad para mover la lengua. Se requiere tratamiento dental para drenar y tratar el absceso.
  • Glossitis: Es una inflamación de la lengua que ocurre por la acumulación de bacterias y la falta de limpieza adecuada. Los síntomas de la glossitis incluyen enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad, dolor y dificultad para hablar o tragar. La lengua puede volverse lisa, brillante y sensible al calor o los alimentos condimentados.
  • Problemas de deglución: La acumulación de bacterias y residuos en la lengua puede afectar negativamente la función de la deglución. Si hay una capa gruesa de bacterias en la lengua, puede dificultar el movimiento adecuado de los alimentos durante la deglución, lo que puede llevar a problemas de deglución y atragantamiento.
  • Infecciones del tracto respiratorio superior: Las bacterias que se acumulan en la lengua también pueden ser inhaladas y colonizar las vías respiratorias superiores, lo que aumenta el riesgo de infecciones respiratorias, como la faringitis (infección de la garganta) y las infecciones del seno nasal. Estas infecciones pueden causar dolor de garganta, congestión nasal, tos y malestar general.

 

En conclusión

La Aunque enseñar a un niño a lavarse los dientes es una ardua tarea, no debemos olvidarnos añadir, además, la rutina de lavarse la lengua para ahorrarse estos problemas de salud.

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