La crianza de los niños se puede decir que es una gran aventura en la que se pasan momentos que no se olvidan, pero otros también complicados. La salud dental también forma parte de esos momentos y hablaremos de ella.
Debemos cuidar la salud bucodental desde pequeños
Cuando hablan los padres de los dientes en los niños, no son pocos los que piensan que, como son dientes de leche y se acabarán cayendo, no hay que ir al dentista. Lo cierto es que, como nos dice el Doctor Sánchez Moya, estamos ante una equivocación bastante grave, puesto que los dientes de los niños pequeños tienen gran importancia. Si llevamos a los niños al odontólogo desde su infancia, no solo es que vamos a esquivar las caries; también sentamos las bases para que así puedan crecer con sonrisas sanas, confíen más en ellos mismos y tengan una buena salud bucal.
¿Por qué la insistencia en comenzar tan pronto?
De cara a tener más claro esto, debes saber que los denominados dientes de leche no son solo un apaño de carácter temporal que se puede descuidar. La labor que tienen que hacer es importante, puesto que lo que hacen es reservar el espacio justo para que los dientes salgan como es debido, puesto que ayudan a masticar bien la comida, algo fundamental para que el crío crezca de manera saludable. Igualmente, también guían el habla para que no existan ceceos y también ayudan a moldear la forma de la mandíbula para que no existan problemas después.
Cuando uno de los dientes se pudre y se pierde antes de tiempo, por una caries que se haya tratado mal, esto tiene una mala influencia de cara al futuro, puesto que los permanentes es posible que vayan apiñados, torcidos o separados, y puede ser causa de que luego uno acabe gastando una fortuna en brackets que podrían evitar un simple chequeo.
No hablamos solamente de estética; lo hacemos de una boca desalineada, que realmente hace que sea más complicado morder, hablar de manera clara y puede afectar hasta a la hora de tener una respiración adecuada. No olvidemos que los problemas dentales en los niños pequeños y bebés acostumbran a ser señal de alerta de algo que es bastante más grande. Aquí hablamos de una dieta con muchos azúcares que no nutren como es debido, bruxismo por estrés o hasta puede inducir pistas tempranas de sufrir diabetes infantil o deficiencias de carácter nutricional.
Un dentista las puede detectar al vuelo y puede proporcionar soluciones prácticas, paso a paso, de tal forma que se cambien los zumitos envasados por agua con limón, por ejemplo.
¿Cuáles son las recomendaciones de los dentistas modernos?
Existen organizaciones como el Consejo General de Dentistas de España o la Asociación Española de Odontopediatría, que lo que hacen es insistir en la primera visita cuando se cumple el año o cuando salga el primer diente, lo que suceda antes.
Sí que es posible que suene prematura, pero es una consulta de lo más ligera: lo que hará el odontólogo, es echar un vistazo de forma rápida al frenillo labial, evaluando si necesita más flúor en el agua o en la pasta y ver si existe el rechinar nocturno debido a las molestias de los dientes.
No al miedo al dentista
Cabe recordar que los niños son esponjas emocionales. Si llegamos tensos, con cara de preocupación, ellos se dan cuenta y casi que estarán llorando antes de entrar a la consulta. Lo mejor es prepararlos como si se acudiese a una fiesta. Por este motivo, debes leer cuentos sobre «El ratóncito Pérez», para lo que es posible práctica en el hogar con un cepillo de imitación y un espejo de gran tamaño. Los profesionales suelen optar por una técnica que se llama “decir-mostrar-hacer”, en la que primero explican con unas palabras simples, después pasan a probarlo con un muñeco o en la misma mano y, al final, lo hacen despacio al pequeño paciente.
La alimentación es importante
Si hablamos de este tema, lo cierto es que estamos ante el punto débil de muchas personas. Los niños picotean sin parar, un yogur por aquí, un refresco por allá, etc. Esto lo que hace es bañar en ácido los dientes durante muchas horas, lo que causa que se ablande el esmalte dental.
Lo que hace el dentista es proporcionar trucos reales, como por ejemplo apostar por verduras que sean crujientes, como el apio o las zanahorias, para cepillarse naturalmente. Otra opción es ofrecer chicles sin azúcar que tengan xilitol cuando acabes las comidas, usando pasta fluorada que sea del tamaño de un grano de arroz hasta la edad de tres años.
La ortodoncia no hay que dejarla para luego
No hay que esperar a ser adolescente para todo ello. Existen intervenciones que pueden realizarse a edades de 7 y 9 años; lo que hacen es detectar paladares estrechos, apiñamientos que empiezan a salir y mordidas de gran profundidad. Si los hijos hacen deporte, debes saber que las férulas bucales son obligatorias. El impacto en la boca de un niño puede cambiar su sonrisa para siempre, por lo que conviene no ahorrar en este sentido.
¿Qué labor hacen los dentistas?
Los profesionales de la salud dental ayudan a los padres, puesto que les pueden orientar sobre las rutinas. Ellos pueden armar una serie de planes familiares para sincronizar revisiones y ahorrar tiempo. Existen aplicaciones que también colaboran en este sentido y que gamifican el cepillado con estrellas y medallas virtuales. Las clínicas modernas lo que hacen es enviar recordatorios por WhatsApp y realizar retos semanales. La orientación está destinada a ayudarte a que pase a ser una costumbre para el niño acudir al dentista.
¿Cómo se elige el dentista?
Aquí es posible optar por varias vías: el clásico boca a boca con otras madres, reseñas que puedas ver en Google buscando “odontopediatra” o “niños”. Una buena política es visitar previamente a la clínica para ver si al pequeño le gusta el ambiente, si tiene una buena higiene, sala de espera con juguetes, etc.
Siempre es bueno buscar el especialista colegiado, equipo moderno y un horario de emergencias. En la primera visita, lo mejor es llevar su juguete favorito y, si tiene hermano pequeño, lo mejor que puedes hacer es que se quede con los abuelos, puesto que al final habrá menos estrés.
Las visitas suelen ser cada seis meses, lo que es fundamental para las limpiezas profundas y chequeos, pero muchas veces no siempre es posible. Al menos deberás tener una cada año y utilizar las alertas del móvil como si fuesen unas vacunas para no faltar a la cita.
Piensa que el cuidado de los dientes de los niños es un gesto de amor puro por y para ellos. No solo estamos ante algo que les evitará dolores y facturas. De esta forma, lo que debes es regalar la confianza necesaria para poder sonreír con confianza en clase, que puedan comer de todo sin preocupaciones o hablar sin complejos.
Los dientes sanos se pueden decir que son una autoestima blindada y es el primer paso para crecer realmente fuertes. Si se invierte este ratito ahora, luego se puede disfrutar de una bonita sonrisa en el tiempo. Cuando tu niño salude al dentista, en su silla de colores, y veas que tiene una gran sonrisa, créeme, realmente tu pequeño es altamente probable que tenga una magnífica salud mental a lo largo de su vida. Así que ya sabes, conviene no dejar las cosas para cuando tengan 14 o 15 años.


