Durante el verano las rutinas suelen volverse difíciles de mantener. Con el calor y los días que se vuelven más largos crecen los planes al aire libre, los paseos y las reuniones. Juntarse a comer o improvisar cualquier comida rápida comienza a ser un hábito de casi todos los días, descuidando el equilibrio nutricional frente a la tentación de opciones menos saludables.
El error está en creer que luego del verano se vuelve a la rutina y no hay problemas. Sin embargo, la importancia de mantener una alimentación equilibrada durante los meses de calor se encuentra en evitar los malestares que pueden afectar al cuerpo esa época. Por eso, es importante tener en cuenta ciertas recomendaciones para alimentarse cuando las temperatura es demasiado alta.
Mantenerse hidratados
El verano es la época en la que más se le debe prestar atención a la hidratación. La exposición a las altas temperaturas hace que la pérdida de líquidos aumente por el sudor, por lo que es necesario estar más atentos a tomar líquidos ante la mínima señal de sed.
El agua siempre va a ser la mejor opción para hidratarse. Tomar 8 vasos al día, o más si se hace actividad física, ayuda a evitar la deshidratación, la fatiga y los mareos. Además, ayuda a regular la temperatura corporal, aliviando el calor de una forma que otras bebidas no consiguen. Desde ConSalud también se recomienda ingerir alimentos ricos en agua, como la sandía, el pepino, el tomate o la lechuga.
Aprovechar los productos de temporada
Como explican en Articulo 14, la mayor parte de las frutas y verduras frescas están en temporada durante el verano. La abundancia de variedades hace que no solamente sean refrescantes, sino que puedan ofrecer una dieta nutritiva casi completa.
Teniendo a mano estos alimentos, la dieta diaria ya cuenta con aportes de vitaminas, minerales y agua de forma natural, sin necesidad de recurrir a opciones altamente procesadas o con azúcares añadidos. Por ejemplo, como se mencionó anteriormente, frutas como la sandía o el melón son recomendadas por su alto contenido de agua, lo que facilita la hidratación.
Pensar comidas ligeras y balanceadas
A pesar de ser una tentación para olvidarse de mantener los hábitos alimenticios, el verano también invita a pensar en comidas más ligeras. A la hora de comer, es el propio cuerpo el que pide alimentos frescos y que no sean de digestión pesada. Evitar las comidas altas en grasas saturadas ayuda a mantenerse más activo durante el día, sobre todo durante los días calurosos.
Entre las opciones más nutritivas con menos carga para el sistema digestivo se pueden encontrar las ensaladas con proteínas magras, los gazpachos, las sopas frías o las combinaciones de verduras y legumbres.
También se recomienda reducir el consumo de bebidas azucaradas, alcohol o refrescos, ya que, en lugar de refrescar, pueden provocar picos de azúcar en sangre y contribuir a la deshidratación.
Controlar la manipulación y conservación de los alimentos
Con las altas temperaturas, las bacterias se pueden desarrollar a gran velocidad en los alimentos si estos no se conservan de la forma adecuada. Por esta razón, si no se está pendiente de los cuidados necesarios, el riesgo de intoxicación aumenta.
Como se explica en el artículo de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), los productos a los que se les debe prestar especial cuidado por ser altamente perecederos son las carnes, los pescados, los huevos y sus derivados.
Para evitar una intoxicación, es importante cuidar la cadena de frío en todo momento, cocinar bien los productos y no dejar los alimentos fuera de la refrigeración.
Cuidar la salud bucodental
Cuando se opta por los refrescos, las bebidas azucaradas o los helados industriales, además de no estar consiguiendo la hidratación deseada, se aumenta el riesgo de caries y erosiones. Según explican los odontologos en Valladolid del centro Recaver, si el consumo de estos productos se da de manera frecuente y sin los cuidados adecuados, los daños en la salud bucodental pueden tener efectos graves a largo plazo. Para evitarlo, es importante que después de consumirlos se respete la higiene oral.
Planificar una alimentación equilibrada
Es sumamente importante que los cuidados alimenticios se mantengan durante todo el verano. Para conseguirlo, se puede planificar una lista de compras que contenga alimentos frescos y nutritivos, preparar comidas ligeras y evitar las decisiones impulsivas cuando se está de paseos al aire libre.
La hidratación es el factor más importante a tener en cuenta, ya que las altas temperaturas hacen que se pierdan más líquidos de lo habitual. Para conseguirlo, se deben aprovechar los alimentos frescos y de temporada, evitando los alimentos con alto contenido en grasas o azúcares. Si se consigue mantener una alimentación consciente y una hidratación adecuada, el verano se podrá disfrutar de la mejor manera.


