El efecto de las mascotas sobre los niños con autismo

A veces, los padres que tienen niños con autismo suelen encontrar difícil la tarea de mantener a sus hijos enfocados en una actividad e integrarlos dentro de ciertas rutinas en casa. De hecho, según estudios, estos fueron los que más problemas tuvieron para lidiar con el estrés durante la cuarentena provocada por la covid-19 en el 2020.

Así, una solución muy efectiva a la que recurren muchos de estos padres es a la ayuda de una mascota en casa, fuente peluda de consuelo, apoyo y grandes beneficios sobre el autismo; o eso es lo que concluyen estudios científicos aplicados en el área. Sigue leyendo y entérate de todo.

Investigaciones sobre el efecto de las mascotas en los niños con autismo

La primera investigación que salta a la vista en materia de mascotas y autismo es la realizada por la científica investigadora del Centro de Investigación para la Interacción Humano-Animal en la Facultad de Medicina Veterinaria de MU, Gretchen Carlisle, en donde encuestó a más de 700 familias de la Red Interactiva de Autismo sobre ele efecto que estaba teniendo la presencia de un perro o un gato en casa.

De ahí, se encontró que a pesar de las responsabilidades que conlleva el cuidado de la mascota, tanto padres como niños habían desarrollados lazos muy fuertes con estos animalitos, convirtiéndoles en fuente de apoyo, consuelo y reducción de estrés para ambos; además de muchos otros beneficios. De hech, la investigadora reporta para el medio Autismo Diario que:

Dado que las características del espectro del autismo son tan amplias, puede ser difícil identificar intervenciones que sean ampliamente beneficiosas. Algunos de los desafíos centrales que enfrentan los niños con autismo incluyen ansiedad y dificultad para comunicarse. Como las mascotas pueden ayudar a aumentar la interacción social y disminuir la ansiedad, descubrimos que no solo son útiles para proporcionar consuelo y apoyo a los niños con autismo, sino a sus padres también.

Así, para los padres que consideran agregar una mascota a su familia, Carlisle recomienda que no solo es una idea muy positiva, sino que también trae aún más beneficios si se incluye al niño en la decisión y se piensa en su nivel de actividad a la hora de elegir el tipo de mascota:

Algunos niños con autismo tienen sensibilidades específicas, por lo que un perro grande y ruidoso que sea muy activo podría causar una sobrecarga sensorial para un niño en particular, mientras que un gato tranquilo podría ser mejor“.

Esto no solo tiene que ver con el tipo de mascota, sino con la raza. Por ejemplo, se pueden encontrar perros muy grandes que igual son muy tranquilos como el bullmastiff, mientras que algunos que podrían parecer amenzantes, como el Bulldog, en verdad son famosos por ser llamados nanny dog. Por su parte, el labrador es otro de los grandes preferidos, por ser tranquilo y muy afectuoso. Y así, hay cientos y cientos de opciones para elegir en los refugios de animales.

Por otro lado, se ha encontrado que los niños con autismo se relacionan mejor con los gatos que con los perros. La razón fue explicada por Marine Grandgeorge, profesora de etología en la Universidad de Rennes 1, y su investigación sobre el asunto.

“El gato ofrece métodos de comunicación visualque parecen adaptados a los de los niños con TEA: miradas cortas pero frecuentes; el perro prefiere las miradas largas”, explica la especialista para una entrevista con La Vanguardia. Asimismo explica que “Los gatos tienden a apartar la mirada después de breves momentos de contacto visual, lo que probablemente hace que el niño con trastorno del espectro autista se sienta más cómodo”. Y de esta manera los felinos, solo con la mirada, terminan encajando mejor en el rol social del niño autista.

Y es que aunque nos parezca difícil de entender, para los niños con autismo es más fácil comunicarse con la mirada. Solo que la mirada de una persona viene cargada de demasiada información, tanta que les abruma, mientras que la mirada de un animal es más fácil de entender:

“Cuando leemos los testimonios de personas con TEA nos explican que la mirada humana lleva demasiada información y les dificulta enfocarse en esta zona de los ojos. Los animales, y quizás los gatos en particular, tienen un aspecto menos complicado de manejar en términos de información y diversidad. Una hipótesis para explorar”, explica Grandgeorge.

Pero eso no es todo. También sucede que la personalidad de los gatos, animales de costumbres y rutinas muy marcadas a los que no les gusta el ruido estridente, también se asemeja mucho a la forma de ser de los niños con trastorno del espectro autista  (TEA), por lo que los vuelven la mascota de elección para estas personas.

Sin embargo, esto no hace que los perros no sean buenos acompañantes, con ello se tratará más de una conexión física, que visual:

La relación que un niño con TEA puede construir con un perro no es menos fuerte, simplemente debe basarse en mecanismos distintos a la atención visual. Por ejemplo: la proximidad física o el contacto”

Los beneficios de una mascota para los niños con autismo

Los expertos en el tratamiento del autismo del Centro Psicopedagógico Christina Hormigos nos comentan que  los niños con un  TEA se relacionan muy bien y pueden desarrollar vínculos muy fuertes con gatos y perros, aunque, como explicamos anteriormente, más especialmente con los primeros. Y tanto es así, que ya se están llevando investigaciones a cabo para desarrollar terapias para el trastorno que involucren a los gastos como principal sanador.

Hasta ahora las terapias con animales que se conocen son con perros y caballos, mientras que aún no se han comenzado a explotar los maravillosos efectos de los gatos. Por eso, en España y Francia ya se están dando los primeros pasos en tratamientos con felinos, los cuales han arrojado excelentes resultados, sobre todo a nivel de comunicación entre mascota y niño con TEA.

Como dijimos, los beneficios de los gastos para los niños con trastorno autista son la comunicación visual y el estilo de vida que encajan a la perfección con el del niño autista. La veterinaria María Pifarré, quien ha participado en investigaciones relacionadas con este vínculo afirma:

“Si analizamos el carácter del gato y las necesidades de los niños con TEA podemos encontrar puntos de encuentro que, para nuestra sorpresa, los capacita para ser una mascota de elección para estas personas…

Los niños con TEA necesitan un mundo estructuradoy predecible, donde sea posible anticipar lo que sucederá. Los gatos son animales de costumbres con rutinas específicas. Precisan sus momentos de descanso y juego, determinados y pautados”.

Otros aspectos que encajan a la perfección entre gato y niños con autismo, según Pifarré, es que los gatos se comunican principalmente por señales, por ejemplo, mediante el lenguaje corporal de sus orejas, cola, postura del cuerpo, lo que permite aún más una comunicación cómoda y fácil de entender para el niño con TEA. Además, a los gatos les gusta el ambiente calmado y sin sonidos estridentes, entorno que también favorece y resulta más cómodo para los niños con TEA.

No obstante, los perros también funcionarán ya que son protectores y cariñosos, proporcionándoles un gran vinculo físico que se les será más fácil establecer con un animal que con un ser humano. Igualmente, también serán excelente compañía para el resto de la casa, en donde padres y hermanos podrán aliviar las cargas de estrés con los juegos y mimos que un perro ofrece siempre con alegría.

¿Qué mascota escoger?

Aunque ya establecimos bastante diferencia ente la elección de un gato y un perro, esto también va a depender de cómo sea el niño. Cualquier mascota que entre en el núcleo familiar va a poder darle al niño la compañía y el amor incondicional que se busca, lo que hay que evaluar es con que tipo el niño podría desarrollar una unión más fuerte.

Ya que los niños con autismo suelen tener personalidades muy diferentes y marcadas, es bueno que se les incluya en la toma de decisión. Así, hay que ver si el niño no soporta los ruidos fuertes, la mejor elección nunca va a ser un perro que ladre mucho. Igualmente, si el niño tiene mucha sensibilidad al tacto, se debe experimentar a que toque a la mascota en cuestión para comprobar que le agrada sentir su pelaje y se siente cómodo de acariciarle.

Asimismo, como cualquier otro niño, estos tendrán sus preferencias. Quizá quieren un perro grande que les haga sentir protegidos, uno muy juguetón y alegre, o más bien otro más tranquilo que disfrute de acostarse y ser acariciado.

Recuerda que te comentamos que a un perro se le puede medir por su raza y podemos basarnos en ella y sus características para hacer la mejor elección.

Sin duda, este es un proceso que debe ser muy bien cuidado porque no solo se trata de una mascota, ni un medio de sanación, será también el nuevo miembro de nuestra familia que convivirá con nosotros nuestros momentos más especiales.

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