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Extraescolares

Es impresionante comprobar cómo hay personas que no tienen término medio y eso provoca grandes problemas, a diario, en la mayoría de los sectores. Lógicamente, cuando hablamos de niños la cosa se pone aún más seria, sobre todo cuando esos niños son nuestros hijos, y es fácil equivocarnos en cómo enfocar ciertas áreas de sus vidas y las nuestras. Por eso, muchos psicopedagogos están alertando a la sociedad porque hemos pasado de no ofrecerles ningún tipo de actividad extra a ofrecérselas todas y llenar su tiempo libre con mil cosas para hacer, y del mismo modo en el que los extremos nunca fueron buenos para otras cosas, en este caso ocurre lo mismo.

Y es que últimamente han proliferado dos tipos de padres y madres sobre todos los demás. Por un lado tenemos los que llenan a sus hijos de actividades bien porque quieren darles la mejor educación, porque quieren estimularlos o porque necesitan tenerlos entretenidos, y por otro lado tenemos a aquellos que piensan que el 100% del tiempo libre que tienen los niños después del colegio deben pasarlo descansando, jugando y en familia, pero no realizando más actividades.

Desde luego, si tengo que elegir entre uno de los dos modelos de padres, me quedo con el segundo porque me niego a cargar a mis hijos con tantas actividades que ya no sepa lo que es el juego libre, pero la realidad es que si la familia puede permitírselo, por tiempo y economía, como en todo, la perfección se encuentra en un punto medio.

Puede que sea buena idea apuntar a los pequeños a que aprendan un segundo idioma, normalmente inglés o francés, o puede que creas que tu hijo tiene un don innato para el deporte o para todo lo artístico y optes por apuntarlo a música, natación, baloncesto, dibujo o atletismo, eso no importa. Lo que siempre debes tener presente es que por mucho que te guste a ti una actividad, si bien al principio es muy posible que tengas que elegirla tú porque el nene o la nena es demasiado pequeño para saber qué le gusta, es muy posible que pasado un tiempo decida que quiere cambiar porque le guste más otro deporte, o no le guste cantar. Sea lo que sea, hay que apoyar sus gustos, no reprimirlos y obligarle a participar en lo que a nosotros nos gusta. Eso vaya por delante.

En AEM, actividades extraescolares en Madrid, nos cuentan cómo se encuentran con niños y niñas que a veces son “obligados” a realizar cierta actividad aunque ellos prefieran otras, lo que es realmente triste, pues es el niño, dando libertad a su propia personalidad, el que debe elegir estas cosas, y no los padres, dentro, por supuesto, de un orden y de unas circunstancias concretas.

Fuente de beneficios

Las actividades extraescolares mejoran el nivel educativo, las relaciones interpersonales y aumentan la motivación de los alumnos. Es muy importante que los niños tengan actividades enriquecedoras fuera de las horas de clases, pero antes de imponérselas, los padres deben tener presente que no se trata de ocupar el tiempo porque sí.

¿Qué beneficios pueden aportar a nuestros hijos?

  • Ayudan a la conciliación: no es nuevo hablar de los problemas que conlleva intentar cuadrar el horario de trabajo con las necesidades familiares y muchas veces las actividades extraescolares nos dan un poco de aire que respirar. Gracias a ellas podemos estar tranquilos de que nuestros hijos están cuidados y entretenidos mientras nosotros acabamos nuestra jornada laboral porque, por muy triste que sea este beneficio, la realidad es que es necesario.
  • Complementan la formación: como hablábamos antes, no podemos poner a los niños clases de inglés de 5 a 6, de gimnasia de 6:30 a 7:30 y de violón de 8 a 9, pero sí podemos elegir una actividad extraescolar, o dos como mucho, que les ayuden, durante la semana, a mejorar su formación, en cualquier asignatura o nivel.
  • Liberan energía: existen niños muy tranquilos con una personalidad concreta, y luego niños que son más nerviosos y necesitan quemar más energía. Ambos casos son completamente normales, pero en el segundo es posible que los padres acaben agotados antes de que el niño necesite sentarse cinco minutos, por eso, en ocasiones, apuntarle a una actividad deportiva es sano para todos.
  • Favorecen la socialización y el trabajo en equipo: Al ser un espacio más informal, las actividades extraescolares son perfectas para trabajar la socialización de los niños, ayudando así a formar una buena autoestima personal y social. Asimismo, valores como el respeto, la tolerancia, que muchas veces en las escuelas no se puede trabajar tan a fondo como sería deseable, encuentran en las actividades extraescolares de tipo deportivo o artístico realizadas en equipo un camino para su realización.
  • Estimulan el aprendizaje: gracias a las actividades extraescolares pueden aprender lo mismo de diversa forma, y eso les muestra que aprender algo puede ser tan divertido o aburrido como ellos mismos se propongan.
  • Son una alternativa al ocio nocivo: En el día a día y tal y como están diseñadas las ciudades, la infancia y adolescencia de las grandes poblaciones concibe el ocio mediante videojuegos o delante del televisor. Las actividades extraescolares ofrecen una alternativa más saludable y completa a ese ocio nocivo.

 

Otros beneficios: aportan salud, estimulan ciertas aptitudes del niño, economizan el tiempo, etc.

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