Pintura para el hogar, no todas son iguales

Pintar las paredes de una casa puede ser una aventura de lo más divertida. Es muy frecuente contratar los servicios de un profesional, pero es algo que se puede hacer por uno mismo. Tan solo hay que tener ganas, tiempo y saber cómo elegir la pintura adecuada. Existen varios tipos de pintura para la pared, cada uno de ellos con sus propias características y aplicaciones, por lo que conocerlos es lo primero que hay que hacer si se tiene la intención de ponerse a pintar sin parar.

La pintura es un material esencial a la hora de mejorar el aspecto de una casa, tanto por dentro como por fuera, y existen infinitas razones por las que es necesario pintar las paredes y los techos de esa casa. Uno de los problemas que surgen llegado el momento es precisamente la variedad de pinturas que podemos encontrar en la tienda.

Pintar de forma frecuente proporciona más beneficios que los que se relacionan con la cuestión estética y la decoración. El saneamiento y la higiene son otros aspectos fundamentales que implican una buena mano de pintura, ya que ejerce como limpiador y desinfectante de la superficie pintada, con el añadido de la limpieza que se realiza una vez finalizada la faena.

El paso previo a la pintura es conocer las opciones, sus características y los resultados que proporciona cada tipo de pintura. Existen tantas opciones que los resultados pueden ser muy diferentes entre sí, por lo que la elección correcta es crucial y la pintura elegida se tiene que adaptar a las características de la estancia para obtener los mejores resultados, una mayor durabilidad y la corrección deseada de la pared pintada.

Debemos saber que existe pintura de interior y de exterior… Partiendo de esta base, sigamos con los tipos de pintura interior que hay que conocer para pintar las paredes de esa habitación… o del salón comedor.

Una pintura para cada pared

El mundo de la pintura es de lo más amplio y variado, como hemos podido comprobar en Artespray, donde es posible encontrar pinturas al óleo, carboncillos, témpera y, por supuesto, pinturas para interior, exterior o esmalte para los metales. También disponen de pinturas plásticas o de látex, muy utilizadas debido a su alta calidad y a ser fácilmente lavables con agua y jabón. No impermeabilizan la superficie en la que se aplican, pero crean una capa de protección contra roces y humedades, proporcionando resultados duraderos. Se consideran una buena opción porque son válidas para cualquier superficie interior; son de los tipos de pintura más fáciles de aplicar, con gran adherencia y secado rápido; y son fáciles de lavar con un paño humedecido.

Dentro de la pintura plástica o de látex, encontramos pintura acrílica y pintura vinílica. La primera de ellas tiene gran capacidad de adhesión y rápido secado, haciendo que sea una opción muy demandada. De fácil aplicación y no requiere muchas capas. Adecuada para prácticamente todo tipo de superficies y transpirable. No se debe aplicar sobre superficies con pintura de base aceitosa debido a que puede no adherirse como es debido.

Las pinturas vinílicas ofrecen grandes posibilidades decorativas, por lo que son ideales para techos y paredes. Destacan por su variedad de tonos y porque, una vez que se secan, su aspecto es nítido, colorido y uniforme.

Pasamos a la pintura esmalte, compuesta por resinas sintéticas o acrílicas, que presenta diferentes acabados: mate, brillante o satinado. Sus características principales son la gran resistencia que ofrecen junto a su polivalencia, siendo muy indicadas en muchas superficies como la madera o el metal.

Otra opción son los barnices y las ceras para madera interior. A grandes rasgos, los barnices, los aceites y los protectores son utilizados para preservar la madera y prolongar su durabilidad. No obstante, en función de la exposición a la que se someta, el tipo de madera y el estado en el que se encuentre, hay que escoger entre barnices y ceras para madera de interior.

El barniz es un compuesto a base de resina de poliuretano que se utiliza para proteger la madera, tanto la de interior como la de exterior, pudiendo ser sintético o con base de agua. Su función principal es cubrir la superficie con una película que proporciona gran dureza y resistencia frente al rayado, el lavado y los agentes de limpieza, además de los ambientales como la suciedad, los rayos UV, el aire salino, etc.

En cambio, la cera se utiliza para corregir pequeños desperfectos que presenta la madera, como los arañazos, las grietas, los agujeros de clavos, etc. Al cubrir la superficie, no penetra en la misma; forma una película fina que ayuda a evitar la oxidación del material.

También tenemos la pintura en spray disponible en diferentes formatos. Se pueden encontrar sprays para exterior y para emisores térmicos y electrodomésticos. Este formato es aplicable en neveras, lavavajillas, calefactores… La pintura en spray está diseñada para soportar temperaturas que alcancen los cien grados y se adhiere perfectamente a los metales.

Interior y exterior: paredes, techos y fachadas

Sin lugar a dudas, la pintura más vendida a nivel particular es la de interiores. Todas las casas tienen interiores, pero no todas tienen exterior. Estas pinturas se encuentran en multitud de colores, brillos y acabados diferentes, siendo los más populares el esmalte a base de aceite y los acrílicos de látex. La pintura se puede aplicar de forma directa sobre las superficies de paneles de yeso o yeso, pero en ocasiones es necesario imprimar primero para que el color permanezca en buenas condiciones por más tiempo. En el caso de elegir un esmalte a base de aceite o acrílico de látex que necesita imprimación, hay que asegurarse de utilizar la adecuada.

Cuando se trata de pintura de exterior, también es un tipo común y fácil de encontrar, aunque por lo general en color blanco, ya que otros colores no son muy habituales. Se trata de una pintura duradera, resistente a la intemperie y de fácil aplicación. Existen muchos tipos disponibles, siendo algunos más adecuados que otros en función del clima de la zona.

Uno de los aspectos más importantes a la hora de elegir la pintura es, sin duda, el color. Elegir el color correcto es indispensable y hay que asegurarse de que funcione con el diseño interior y exterior. A la hora de elegir, hay que investigar un poquito sobre los colores que están en línea con el espacio a pintar. Ya en la tienda se pueden probar los colores en algún papel para ver cómo quedan.

Antes de pintar, hay que asegurarse de que la superficie se encuentra limpia y seca. Si no se limpian las paredes antes de empezar, es posible que la suciedad se transfiera de una superficie a otra al aplicar la pintura, lo que quiere decir que todo el trabajo realizado y los gastos asumidos no durarán demasiado a consecuencia de una mala preparación.

Preparar la superficie no es difícil, pero requiere tiempo y esfuerzo. La mejor forma de garantizar que el trabajo de preparación se hace de forma adecuada es contar con un profesional, pero si se quiere evitar el gasto… hay que ponerse las pilas. Además de limpiar bien la pared, hay que tener en cuenta la imprimación: si es de un color fuerte o se quiere dejar un acabado clarito, es muy posible que sea necesaria una capa de imprimación que deje la superficie blanca y no modifique el color elegido para la pared.

Por si no fuera poco la variedad de pinturas y los tipos, pintar es algo que también puede hacerse de diversas formas. Existen varias técnicas de pintura diferentes para pintar una casa. Cada una de ellas con sus ventajas y desventajas, por lo que hay que elegir el método que mejor se adapte al tipo y tamaño de pared o techo. Las opciones son la pistola rociadora, el método más rápido para grandes superficies; los rodillos, muy utilizados para aplicar las capas de imprimación; la brocha, uno de los métodos más comunes, muy sencillo y mancha menos que los anteriores; y los pinceles para las zonas más pequeñas y los detalles finos.

Una vez que se han pintado las paredes de la casa, toca cuidar del trabajo realizado. Si no se les proporciona el mantenimiento adecuado, las paredes o los techos se pueden deteriorar en poco tiempo. Algunos aspectos a tener en cuenta son lavar cualquier suciedad o polvo con agua tibia y jabón suave, tener mucho cuidado con las superficies recién pintadas hasta que estén bien secas, evitar rozarse contra las paredes y, si se trata de suelos, utilizar protectores para las patas de los muebles, evitando que se rayen.

Ahora sabemos un poquito más sobre pintura para interiores y fachadas, aunque hay mucho más al respecto. Nada como acercarse a una tienda de pinturas para comprobar la multitud de opciones y posibilidades en cuanto a tipos de pintura, colores y técnicas para darse cuenta de lo apasionante que puede ser pintar las paredes de tu hogar. Aunque sea una vez en la vida, es una experiencia que conviene probar; puede ser tan divertida como gratificante.

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